Aunque nacimos en Medellín y Bogotá, el destino nos llevó a conocernos en Munich, un lugar que ahora forma parte de nuestra historia. Pero antes de eso, todo comenzó de una manera curiosa: Santiago llegó a Múnich de paseo sin un lugar donde quedarse, y Angélica, sin pensarlo dos veces, le abrió las puertas de su casa. ¡Pero no pasó nada! Solo una buena acogida y una noche tranquila. Cinco meses después, en Praga, decidimos darnos la oportunidad de conocernos de verdad… ¡y ahí empezó lo bueno! Desde entonces, hemos compartido viajes, paisajes y momentos que nos han enseñado que el mejor hogar es donde estamos el uno con el otro.